Aprende a escribir y redactar fácil y rápidamente - Escritura Eficaz

Aprende a escribir y redactar fácil y rápidamente

Aprende a escribir y redactar fácil y rápidamente

Miguel Janer
Curso Enseñanza Formación Profesional

“Escribe claro para que te entiendan y corto para que te lean”

El método de las Llaves de la Escritura Eficaz pone al alcance del profesional técnicas básicas y algunos de los mejores trucos del español escrito: métodos fáciles de entender, asimilar y aplicar en la empresa y el trabajo. Con ejercicios y repetición, en poco tiempo, mejorarás significativamente la eficacia de comunicativa de tus escritos profesionales.

1ª La agenda del escritor.                             2ª Escribe… pero para que te lean.                     3ª Organiza tu texto: la estructura.                   4ª Sujeto + Verbo + Predicado.                         5ª El reloj verbal.                                   6ª Pule, Recorta… mejora.                             7ª Para qué sirve la sintáxis.

Muchos somos, sin saberlo, escritores a tiempo parcial. Nuestra actividad profesional, sea cual sea nuestra ocupación –estudiante, ingeniero, enfermera, autónomo… de ciencias o de letras-, exige “dotes de expresión escrita”: destreza para escribir informes, opiniones, resúmenes, artículos, datos, ideas… de forma clara, objetiva y precisa”. Desde la llegada de Internet, además, de forma breve, rápida y concisa. Nuestros interlocutores, tienen mucha oferta y poco tiempo. O captamos su atención a la primera, o los perdemos.
Nuestros  escritos deben ser comunicativamente eficaces.
Escribir con eficacia no es, solo, cuestión de talento. ¡No! Es técnica. Las Llaves de Escritura  Eficaz ponen a tu disposición, estudiante o profesional, técnicas escritura de escritores profesionales. Fáciles de aprender y sencillas de aplicar. Trucos que, en muy poco tiempo, mejorarán tus textos y, sorprendentemente, tu vida.
Escribimos para que nos entiendan y atiendan. Escribir por escribir es de locos. En la empresa, la universidad, la escuela, se publican al año millones de páginas. Miles de horas de esfuerzo gastadas en difundir información, en principio interesante. Pero que en gran medida no se lee. ¿Por qué? Porque no despiertan interés. ¿Por falta de empeño o profesionalidad de los “escritores a tiempo parcial”? No. Porque a veces no es fácil, sin que se nos escape un bostezo, seguir el hilo argumental de esos textos. Amontonar palabras con un procesador de textos está al alcance de todos. Escribir algo comprensible es más difícil. Redactar un artículo interesante es para profesionales. ¿Uno atractivo?, otro cantar. Significa adentrarse en un intrincado laberinto de gramática, ortografía, sintaxis, estilo, teoría del texto, composición, retórica, recursos literarios… sin sucumbir. El método de las Llaves de la Escritura eficaz te muestra el camino: las sencillas técnicas que te presento son puertas, hasta probablemente ocultas para ti, por las que cruzarás el laberinto por la vía de en medio, sin  problemas. Localiza la puerta, toma la llave, introdúcela en la cerradura, gírala, empuja y pasa… y a correr.

1ª LLAVE: La agenda del escritor 

Cuando preparamos cualquier trabajo serio, cogemos la agenda y programamos los viajes, reuniones, el trabajo de campo, documentación, entrevistas, etcétera… Todo trabajo complejo tiene muchas entradas en nuestra agenda.
En cambio, cuando escribimos habitualmente nos basta una sola entrada: la que señala simplemente, el último día, cuando encendemos el ordenador, abrimos el procesador de texto, echamos un ojeada a las notas tomadas aquí y allá; y escribimos, revisamos la ortografía y erratas; imprimimos; y mostramos los folios a un compañero/a para comprobar que… una vez más entiende a duras74 penas lo que decimos; y lo retocamos y lo imprimimos de nuevo.
Y así nos va.

Agenda

La redacción de un  texto necesita varias entradas en la agenda.           Un texto se escribe en tres etapas: reflexión-estructura, revisión, y corrección-embellecimiento, y entre cada una de ellas debe haber un impase de tiempo: minutos, horas, un día, una semana… depende del tiempo disponible o programado.                                                                                   En la etapa reflexión-estructura escribes el primer borrador del texto: decides el contenido y el orden en que expondrás los conceptos, los datos, las ideas, los argumentos…                                                   Dejas pasar el plazo que fijado en la agenda y abordas la revisión: corriges la sintaxis y los verbos. El cómo hacerlo lo veremos más adelante.                                                                                                                                         En la tercera fase, revisamos el vocabulario, la ortografía, las erratas y la maquetación y demás elementos formales del documento.                                                                                                                                   Ahora, ya lo podemos dar a otra u otras personas para que le echen una ojeada y nos den ideas. Siempre es interesante una segunda, tercera o cuarta opinión, antes de dar un trabajo por terminado.                                                                                                                                    Solo los grandes genios, un Julio César o Charles Dickens, aseguraban escribir un buen texto de un tirón.

2ª LLAVE: Escribe para que te lean. La comunicación. 

Hemos terminado el trabajo de campo, la documentación; hemos ordenado nuestras ideas, decidido el contenido y ahora… ¡a escribir! ¡Pues no! Antes debemos plantearnos una cuestión previa: cuando escribimos siempre tenemos que pensar en ese alguien -con su biografía, experiencia, conocimientos previos, prejuicios, apetencias, preferencias, etcétera, etcétera, etcétera- a quien va dirigido el mensaje.

Gente

Nadie escribe para que no le lean:  incluso el poeta más puro y abstracto, que escribe por la más imperiosa de las impulsividades subjetivas de creatividad emotiva, que seguiría ahí aunque estuviera solo en el universo y nadie ojeara sus cuartillas; incluso él morirá desconsolado si nadie escucha sus digresiones.                                                       Para que te lean tienes que despertar el interés de los potenciales lectores; y para ellos tienes que hacerte la sencilla pregunta previa de ¿para quién escribo?:

  1. 1. ¿Por qué escribo este texto? ¿Quién lo leerá? ¿Qué le interesa o le gustaría leer? ¿Qué quiero yo que entienda?
  2. 2. ¿Cómo es mi lector? ¿Qué sabe y qué no sabe de lo que le voy a contar? ¿Cómo puedo captar su atención…?
  3. 3. ¿Me entenderá? ¿Le interesa lo que digo? ¿Cuánto tiempo me dedicará…?
  4. 4. ¿Cómo tengo que escribir: formal, informal, especializado, divulgativo…?

Es importante pensar en la persona, de forma visual y concreta, y ofrecerle así datos, argumentos y ejemplos adecuados: por ejemplo, si sabemos que al jefe le gusta Steve Jobs, citaremos textualmente la última biografía del creador del Mac.

3ª LLAVE: Organiza tu texto: la estructura

Los profesionales de la lengua aseguran que un texto es “una unidad de sentido”; lo que significa que un escrito, para ser comprensible, aunque aporte muchas ideas, razonamientos o datos diferentes, debe tener “unidad”, tener un único “enfoque”.                                                       Esa unidad se la da la estructura.                                                                                   La “eficacia comunicativa” y la “comprensibilidad” de cualquier texto dependen de su estructura.                                                                                               Los antiguos griegos, y desde entonces todos los grandes escritores, utilizaban ya una sencillísima estructura textual cuya eficacia no ha sido todavía superada: La Regla del 3.

  1. 1. Empiezo escribir: hablo de “tres cosas”. Y escribo “la primera cosa es…”; “la segunda cosa es…” y “la tercera cosa es…”.
  2. 2. Inmediatamente después, empiezo a hablar, de forma más extensa y en párrafos separados, de la primera…. Después, desarrollo la segunda. Y, por último, la tercera.
  3. 3. Como conclusión, termino recordando en un párrafo final que he tratado de la primera, la segunda y la tercera cosa; pero ahora de forma algo más resumida y con más intención.

En el primer borrador no importa que escribas literalmente: “Voy a hablar de tres cosas, la primera es…”. En las fases de revisión y corrección-embellecimiento, puedes prescindir de estos conectores argumentales y unir las frases directamente.                                                               Ceñirse a tres ideas centrales aporta tres beneficios: por parte del que escribe, tú, te obliga a seleccionar la información realmente importante, y delimitar el número de ideas que expones; al que lee, le facilita recordar las ideas básicas y no perderse en lo anecdótico; y desde el punto de vista comunicativo, facilita centrar el foco de atención en lo que realmente nos interesa.

Regla del 3

4ª LLAVE: Sujeto + Verbo + Predicado                                   

Cuando percibimos la realidad, vemos que siempre alguien (o algo) hace (padece o es) algo (o alguna cosa) de una forma determinada… Pues bien, cuando trasladamos la realidad percibida a un texto de forma comprensible seguimos la misma estructura, que gramaticalmente se traduce en sujeto + verbo + predicado. Da igual que hablemos de un sistema informático-lógico de acceso a bases de datos, de un sistema contable de existencias o del concepto de verdad en la historia de las religiones. Todo, en esta vida, y en la del más allá, se refleja en esta sencilla fórmula sintáctica.                                       Pero es más fácil decir “escribe sujeto + verbo+ predicado”, que manejar correctamente estos elementos gramaticales en una frase más o menos compleja.                                                                                                             Existen tres trucos para no perderse en digresiones teóricas de tipo sintáctico (¡la endiablada sintaxis!):

  1. 1. Escribe siempre con frases cortas.
  2. 2. Una frase corta es la que ocupa entre una línea y media y dos.
  3. 3. Nunca escribas oraciones de más de dos líneas.

Si sigues mi consejo, tus frases se ordenan solas, como por arte de magia (y no lo es), con la estructura básica de sujeto + verbo + predicado.                                                                                                                                       Pero ojo: cuando escribas, o reescribas, un texto acortando frases verás que se repiten palabras: por ejemplo, el sujeto de las oraciones. No importa, en las siguientes correcciones las sustituyes con el diccionario de sinónimos, y algunas sencillas oraciones compuestas.

5ª LLAVE: El reloj verbal

El verbo es una de las palabras más importantes de la lengua. El motor del texto. Y yo te pregunto: ¿cuánto tiempo dedicas a pensar en él cuando escribes? El verbo no es ese habitante aburrido de las tablas de conjugación, con el que te machacaron en el cole. En la escuela nos enseñan a recitar como loros los verbos de memoria. Pero no a usarlos correctamente en un folio en blanco. Uno de los grandes errores de la enseñanza de la lengua en España.El verbo me dice que yo soy un crack, porque tuve un buen profesor de escritura eficaz… Y no que he escrito con la tercera persona del singular del presente de indicativo y la primera persona del singular del pretérito perfecto, de los verbos decir y tener, que por cierto son irregulares.        A partir de ahora, cunado revises un texto, pregúntate: ¿por qué uso esta forma verbal, en lugar de esa otra? ¿Hay otra opción mejor?     Tu guía no deben ser las tablas de conjugación, sino lo que en gramática conocemos como Reloj verbal: un sistema que, a partir del presente de indicativo -la forma cuyo contenido y funcionalidad son más amplios- te permite avanzar paso a paso hacia el resto de tiempos y modos verbales.                                                                                                   En este artículo no puedo explicarte el Reloj verbal con detalle, pero te resumo sus reglas básicas con unos trucos prácticos:

  1. 1. No cambies de tiempo verbal -del pasado al presente o del presente al pasado; de una forma personal a una impersonal; o del modo indicativo al subjuntivo-, sin una razón consciente y justificada.
  2. 2. Los verbos cuanto más simples y sencillos, mejor. Siempre es mejor una forma simple, que una compuesta: mejor “jugué” que “estuve jugando”; mejor “jugaba”, que “había jugado”; o “juego”, que “juegue”.
  3. 3. Mejor utilizar una forma personal (que puede llevar pronombre personal, yo, tú, él, nosotros, vosotros o ellos) que una no personal (infinitivo terminados en –ar, -er- ir; o gerundios, en -ando o –iendo).
  4. 4. Siempre que puedas, prescinde de las perífrasis: es mejor decir “entro” que “voy a entrar”; o “escribo”, que “estoy escribiendo”.
  5. 5. Y siempre que puedas, evita las oraciones impersonales (las que no tienen sujeto y se construyen con el pronombre personal “se”) o las pasivas reflejas (aquellas en las que el sujeto es el que sufre la acción del verbo).
  6. 6. Por último, si usas una oración pasiva, utiliza las “pasiva refleja”, que se escriben con el pronombre “se”.

6ª LLAVE: Pule, recorta y mejora

Recuerda la agenda del escritor: has terminado la segunda fase, “la revisión”.  Ahora llega el momento de “la corrección-embellecimiento”. El primer paso consiste en recortar. Tom Wolfe, el padre del Nuevo Periodismo, repetía continuamente: “Escribe claro, para que te entiendan, y corto, para que te lean”. Hasta aquí, hemos aprendido a escribir claro: nuestros lectores nos entienden. Ahora, acortaremos para no aburrirles.                                                                                                                     Las cinco primeras llaves buscan claridad… la sexta, la atención del público.                                                                                                                                             Cortar es más difícil de lo que parece, ya lo verás cuando empieces. Más incluso que llenar folios y folios en blanco. Pero tan importante es una cosa como la otra. Para un buen escritor profesional, cortar, pulir un texto, de convertirse en un hábito. (Y hábito es, según el  Diccionario de la Real Academia de la Legua, “el modo especial de proceder adquirido por repetición de actos iguales.) Hay un truco muy sencillo para lograrlo: siempre que termines de escribir, cuenta las líneas, y reduce la extensión de tu texto un 25%; sin tocar nada esencial del contenido, solo pule palabras, expresiones, conectores discursivos, repeticiones, adjetivos, pronombres innecesarios, etcétera.                                                                                                                                          Ahora, suprimido todo lo superfluo, podemos enriquecer el vocabulario: precisar el significado y sentido de las palabras, evitar las repeticiones, eliminar las posibles cacofonías o rimas internas.                  Algunos trucos sencillos:

  1. 1. No repetir una palabra (o familia de palabras) en menos de tres líneas seguidas. Buscamos sinónimos o ideas afines en el diccionario.
  2. 2. Analizamos atentamente esas palabras o expresiones llamamos “conectores”, que sirven para unir frases o párrafos, y nos plateamos si son necesarios. Expresiones como: por tanto, de esa manera, para qué, ya que, a sí mismo, a su vez, el de allíy muchíiiiiiiiiiiiiisimas más que a veces utilizamos sin mucho sentido.
  3. 3. Y, al fin, recapacitamos sobre todas las palabras técnicas o especializadas que utilizamos, plateando si ¿de verdad es absolutamente necesario e imprescindible usar esos “palabros”?

A veces, confundimos extensión con calidad. Falso. Una frase de twitter puede ser más significativa o hermosa o incisiva que una tesis doctoral o una novela de mil páginas. El objetivo de Escritura Eficaz es que el idioma sea invisible: lo que aflora con fuerza es el contenido, las ideas e intenciones del autor; no el elenco de recursos gramático-ortográfico-literarios-textuales de los que le gusta alardear al especialista.

7ª LLAVE: Pule, recorta y mejora

Llegó el momento de enriquecer el texto: las frases que a lo largo del método has simplificado, ahora puedes volver a alargarlas y embellecerlas. ¿Y, para volver al principio… todo este rollo? me preguntas. Sí. Antes de empezar el método amontonabas palabras, igual que piedras en una tapia: con más o menos desorden. Ahora, manejas ladrillos y ya puedes  construir ventanas, dinteles, torreones y cúpulas. Para llegar aquí has recordado aspectos fundamentales de la gramática, sintaxis y teoría del texto que aprendiste de pequeño en la escuela, y los has usado de forma ecológica o natural, como hacen los escritores profesionales: y ya tienes la estructura y los muros de tu casa nueva.                                                    Ahora la puedes hacer más confortable, a tu gusto.                                        Pero esto forma parte del curso avanzado y de otro artículo.

Alvaro Esteve

enero 5, 2018 at 12:50 pm

El problema es que muchos profesionales escriben con muy poco tiempo. Es decir, quieren escribir e mails, cartas, y mensajes con la misma velocidad con la que hablan y yo creo que no están preparados para ellos. Si tienes que escribir cinco e mails cada día, deberías dedicar más de una hora a preparar lo que vas a decir, a estructurarlo correctamente y a conseguir que el otro entienda perfectamente el mensaje.
Los casos en que una persona entiende mal un email de un directivo español son muy frecuentes. Eso crea muchos problemas para las empresas.

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    Miguel Janer

    enero 8, 2018 at 11:42 am

    Con el método de la Llaves de la Escritura Eficaz te enseño las técnicas básicas del “escribidor” profesional para escribir claro, corto y sobre todo más RÁPIDO de lo que escribes habitualmente. Está específicamente pensado para el profesional que tiene que escribir 5 mails al día y cuenta con poco tiempo. Con el método de las Llaves además de conjurar las prisas y la urgencia, consigues que la comunicación sea eficaz, porque te leen en el tiempo programado.
    Un saludo,
    Miguel Janer

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